Litio: ¿se puede pensar en una minería proteccionista a la vez que rentable?

Inversionistas internacionales expectantes y rechazo de algunas comunidades fueron parte del escenario en que cerró el seminario Internacional del Litio que acogió Jujuy. Nunca es tarde para repensar.

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Jujuy recibió en dos exitosas jornadas a los actores del litio a nivel mundial al tiempo que muchas comunidades originarias se manifestaban pidiendo lugar para una discusión.

En IN Jujuy propiciamos la reflexión para el desarrollo, por lo que en esta oportunidad analizamos un caso cercano aunque distinto en cuanto a políticas sobre el recurso, para tener perspectiva más amplia. Nos preguntamos si es posible pensar una -necesaria- industria del litio con roles igualitarios entre los actores privados, públicos y la ciudadanía de los territorios.

Las empresas con mayor desarrollo en la provincia de Jujuy en cuanto a proyectos de producción de carbonato de litio, Exar SA, Sales de Jujuy y South American Salars, estuvieron presentes con un interesante repaso sobre todos los tópicos de la industria.

Temas como el panorama del litio en la Argentina, el paisaje evolutivo desde la mina hasta el producto final, el mercado del litio y su futuro, tecnologías aplicadas a las industrias del litio y la disminución de costos del proceso, como también técnicas de exploración y teorías sobre el origen de los salares, o aspectos jurídicos, relaciones con comunidades locales y medio ambiente, estatus de los proyectos de la región y también el uso de energía renovable en los proyectos, fueron temas puestos en común para el análisis.

En paralelo, emergió nuevamente el cuestionamiento a los desarrollos de exploración y explotación de los salares por parte de las comunidades como la de la Laguna de Guayatayoc, zona de interés de empresas internacionales.

¿Qué pasó al respecto en otros casos que involucraban actores en similar tensión? Pensemos el caso del territorio con grandes reservas: Chile.

Chile es el segundo productor de litio del mundo; en 2018 y 2019 optó por una política de mayor protección, declarado al litio mineral estratégico. En 2014, la entonces presidenta Michelle Bachelet creó la Comisión Nacional del Litio para crear a través del organismo un política sobre el mineral y la gobernanza sobre los salares. En 2015 los estudios estaban listos y fueron denominados: “Litio, una fuente de energía, una oportunidad para Chile” destacando así a los salares chilenos y el litio como bienes estratégicos que deben ser cuidados por el Estado, y subrayando que éste último es el auténtico dueño de sus riquezas.

Cabe destacar que el Salar de Atacama es uno de los más ricos en litio del mundo, y no sólo por lo que contiene el suelo sino también por sus condiciones únicas de explotación. La gran tasa de evaporación, las condiciones de infraestructura que lo rodean con el diseño de caminos y la ausencia de elementos contaminantes hacen de este salar un lugar privilegiado para la extracción de litio. Chile lo advirtió, y por eso se convierte en el productor de litio proteccionista del mercado.

En lo que se conoce como un particular 'triángulo andino', tanto Argentina, Chile como Bolivia son poseedores de lo que se podía  llamar de forma simple “materia prima”. El litio en su estado de extracción por sí sólo no conforma un bien valuado como los otros minerales de la denominada minería tradicional (oro, cobre, plata, commodities que tiene cotizaciones en bolsas internacionales).

Dijimos una vez que el litio es el futuro: un mineral del que en gran parte depende, especialmente, la producción de las energías de los años que vendrán.

Chile puso la mirada en la protección de este mineral -expresan sus programas políticos- como una apuesta a largo plazo que el país considera fundamental.

Lo que deja (o queda) en el país de la explotación minera sigue en cuestión: Argentina, y también Jujuy, tienen amplios beneficios para la explotación privada aunque escasos recursos de control y regalías bajas.

La generación de puestos de trabajo de la minería es innegable; y puede decirse que cada empresa cumple con los requisitos que las leyes establecen (con el acompañamiento, además, de instituciones académicas y científicas que acompañan procesos como toma y análisis de muestras de impacto ambiental, por ejemplo). Aunque hay una tarea aún por hacer: pensar el territorio (con éste y otros recursos) a futuro.

Los inversionistas migran hacia territorios como el nuestro, lo que es bueno, y también implica que sucede por la flexibilidad que Argentina les garantiza. Chile, sin embargo, como incluso Bolivia, con condiciones más exigentes para el capital privado, no ha cesado de producir, y tiene asegurado mayor beneficio tanto para el territorio hoy como para el de las generaciones próximas. Algo más: apuesta en 2020 llegar a la producción total de baterías made in Chile.

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