La minería genera más de 10.000 empleos directos e indirectos en Jujuy y sostiene una actividad productiva que abarca distintos minerales, además del litio. Según Arturo Pfister, presidente de la Cámara Minera de Jujuy, la provincia cuenta con empresas dedicadas tanto a la explotación como a la exploración de recursos, con impacto en la economía y el mercado laboral.
“En Jujuy no sólo tenemos litio”, remarcó Pfister, y detalló que actualmente se explotan “plata, plomo, zinc, boratos, sales y, por supuesto, el litio”. También destacó una particularidad de la actividad provincial: “La única producción de cobre del país está en Jujuy”, aunque aclaró que se trata de “una producción chiquita”.
La Cámara Minera cuenta con 17 empresas asociadas, en su mayoría productoras. Entre ellas, Pfister mencionó a “Mina Aguilar, Mina Pirquitas, Río Tinto, Exar, SSR Mining”, además de otras compañías que se encuentran en etapas de exploración.
Más exploración para ampliar las inversiones
El desarrollo de nuevos proyectos requiere avanzar en la exploración, una etapa que demanda capital y supone riesgos. Para ilustrar esa dificultad, Pfister señaló: “En minería tenemos este dicho de que de 100 empresas explorando, una se hace mina”.
Por eso, consideró necesario impulsar nuevas inversiones mediante políticas públicas y participación privada. “Necesitamos más exploración de los distintos minerales”, sostuvo, y propuso herramientas como “incentivos fiscales, como el Rigi”, junto con mejoras en infraestructura y mayor agilidad en los trámites administrativos.
El titular de la Cámara Minera también valoró los avances en la gestión provincial. “Tengo que decir que hay un cambio positivo”, expresó, al mencionar la existencia de “monitoreo, controles” y una mayor celeridad en los expedientes.
La infraestructura, un factor clave para la actividad
La conectividad aparece como uno de los condicionantes para ampliar la producción y reducir las dificultades logísticas. “La mayoría de las minas, no todas, pero la gran mayoría está en la Puna”, explicó Pfister, quien identificó el estado de la ruta nacional 52 como un “cuello de botella”.
Además, planteó la posibilidad de aprovechar la infraestructura ferroviaria para facilitar el traslado de minerales y el abastecimiento de los proyectos. “El tren ramal C-14 que sube en Salta podría ser algo muy importante”, sostuvo, porque permitiría “bajar los minerales y subir los insumos que se necesitan”.
Más de 10.000 empleos entre puestos directos e indirectos
Uno de los principales aportes económicos de la minería jujeña es la generación de trabajo formal. De acuerdo con los datos aportados por Pfister, el sector cuenta actualmente con 3.500 empleos directos. “Son trabajos en blanco, debidamente registrados”, destacó. “No hay actividad en negro deficiente en la actividad minera”, afirmó al referirse a las condiciones laborales del sector.
A esos puestos se suman los empleos indirectos vinculados con proveedores y otras actividades que abastecen a las empresas mineras. “Llegás casi a los 10.000 y algo de puestos de trabajo que viven indirectamente de la actividad minera”, precisó.
Para dimensionar su peso en el mercado laboral privado, comparó esa cifra con el total provincial: “Sobre una masa salarial privada en la provincia de Jujuy de 54.000 personas, que 10.000 sean de la actividad minera es bastante”.
Sin embargo, Pfister advirtió que la minería no puede sostener por sí sola toda la economía provincial. “La minería no es suficiente para todo Jujuy”, afirmó. “Necesitamos turismo, necesitamos la actividad azucarera, necesitamos el tabaco, el conocimiento”.
Proveedores locales: cuánto valor queda en Jujuy
Otro desafío consiste en lograr que una mayor parte de la actividad económica generada por la minería permanezca en la provincia. Para ello, el presidente de la Cámara Minera subrayó la importancia de construir relaciones sostenidas entre las compañías y las comunidades donde se desarrollan los proyectos.
“Las empresas mineras desde el día uno tienen que estar en relación y en armonía con la comunidad donde van a desarrollar su proyecto”, sostuvo.
En ese vínculo, destacó el concepto de “licencia social”, que definió como una condición para avanzar con los proyectos. “Sin esa licencia social no se podía avanzar”, afirmó.
Según explicó, la discusión en distintas comunidades está empezando a centrarse en los beneficios económicos que la actividad puede generar localmente: “Ya no estamos discutiendo en muchos lugares si minería sí o minería no. Lo que estamos discutiendo es, minería sí, pero ¿cuánto deja esa minería en lo local?”.
En ese sentido, remarcó que el desarrollo de proveedores jujeños puede multiplicar el impacto sobre el empleo. “El proveedor local vuelve a contratar mano de obra local. Y es una cadena muy virtuosa”, explicó.
Por eso, pidió a las empresas “desarrollar esos proveedores, darles oportunidades, insertarlos y que se asocien con otros más grandes”.
Para Pfister, el aporte de la minería no debe medirse únicamente por las regalías que paga, sino también por los salarios y las compras a empresas locales. “No es solo la regalía del 3%”, remarcó. “Es justamente todo esto de sueldos, de proveedores”, sostuvo, y planteó que el desarrollo local debe asumirse “no por una obligación legal, sino por una responsabilidad social”.