Hay emprendimientos que nacen de una oportunidad de negocio y otros que empiezan con una historia familiar. OSSO Juguetes de Diseño, una fábrica artesanal de vehículos infantiles de Jujuy, pertenece a la segunda categoría.
Su creador, Oscar Solís, comenzó en el patio de su casa, en un pequeño taller, cuando decidió fabricar un tractor de juguete para su hijo. Lo publicó como un simple estado de WhatsApp y la reacción de sus amigos fue inmediata: querían saber dónde lo había comprado.
Cuando Solís les contó que lo había construido él mismo, comenzaron a llegar los primeros pedidos. Entonces tomó una decisión que cambiaría su vida: dejó su trabajo y, junto a su esposa y sus hijos, apostó todo al emprendimiento.
“Empezamos en el patio de mi casa, en un taller, empecé haciendo un juguete, un tractor para mi hijo”, recuerda Solís. Lo que comenzó como una experiencia familiar se convirtió con el tiempo en una fábrica que hoy desarrolla vehículos infantiles personalizados desde el interior de Jujuy.
Una fábrica artesanal con identidad propia
OSSO se define como una fábrica artesanal de vehículos para niños, con productos personalizados que buscan diferenciarse de los juguetes tradicionales que se encuentran en las góndolas de una juguetería o un supermercado.
La empresa trabaja con distintos modelos de vehículos infantiles y pone el foco en la personalización y la calidad de los materiales. Sus productos combinan chasis metálicos y carrocerías de fibra de vidrio, con opciones adaptadas a las preferencias de cada cliente. Pero para Solís, el producto final representa mucho más que un juguete.
“Los chicos que me llaman agradeciéndome creo que sobrepasa cualquier expectativa que puedas llegar a tener porque nosotros no solamente fabricamos juguetes, fabricamos el recuerdo que le va a quedar a ese chiquito de haber compartido con su papá, su abuelo”, cuenta. Y agrega: “Eso también hace que OSSO tenga una identidad de familia”.
Esa mirada atraviesa el proyecto desde sus comienzos. La familia de Solís participó activamente en el desarrollo de los primeros modelos, probando diseños, evaluando qué funcionaba y qué debía modificarse hasta llegar a los productos que hoy ofrece la marca.
De Jujuy al país y con la mirada puesta afuera
El crecimiento de OSSO fue acompañado por una expansión comercial que llevó sus vehículos a distintos puntos de la Argentina. De los primeros diez tractores fabricados en sus comienzos, la empresa pasó a superar las 500 unidades producidas.
En 2025, el emprendimiento dio otro paso con la inauguración de su fábrica en el Parque Industrial de Perico, consolidando una estructura productiva desde la provincia.
La marca también comenzó a mirar más allá del mercado nacional. Sus productos llegaron a Chile y Estados Unidos, mientras la empresa trabaja en nuevas acciones para ampliar su presencia internacional.
“El deseo mío es llegar a poder ser un referente primero a nivel nacional y por qué no internacional, estamos abriendo los mercados para hacerlo y haciendo las acciones para lograrlo”, explica Solís.
La apuesta, sin embargo, no pasa por producir cada vez más unidades. El fundador de OSSO asegura que la prioridad está puesta en otro lugar: “No me importa la cantidad, nosotros siempre hacemos hincapié en la calidad y en la satisfacción que podamos llegar a tener en el cliente”.
Una historia que también genera trabajo
El crecimiento de la fábrica fue acompañado por la generación de trabajo y por una vinculación cada vez mayor con la comunidad productiva de Jujuy.
OSSO también incorporó una dimensión vinculada con la formación: recibe estudiantes de Mecatrónica y escuelas técnicas de Perico para prácticas profesionalizantes, acercando a jóvenes de la región a una experiencia concreta dentro de una unidad productiva.
La empresa figura además en el registro de Empresas y Emprendimientos del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy como una fábrica de juguetes de diseño a escala.
La historia de Solís también tiene una particularidad: su emprendimiento no surgió cuando las condiciones eran ideales. Surgió cuando decidió apostar, junto a su familia, por una idea que todavía estaba en sus comienzos.
“Nunca va a ser el momento oportuno para empezar o para tener todo alineado, es cuestión de tener un propósito. Yo me levanto los lunes con ganas de ir a trabajar”, resume.
Ahora Jujuy puede ayudar a OSSO a dar otro paso
A esta historia de crecimiento se suma ahora un nuevo desafío. OSSO Juguetes de Diseño fue elegido para competir por el Premio al Emprendedor Industrial 2026, cuya definición será el próximo 9 de septiembre, en el marco de Fabricando Futuro, según informó La Fábrica.
La competencia tiene además una instancia en la que puede participar el público. El reel de cada emprendimiento que consiga mayor alcance obtiene un punto extra para la gran final, por lo que los likes, comentarios y compartidos pueden ayudar a sumar ese punto.
En el caso de OSSO, acompañar la publicación significa darle visibilidad a una fábrica nacida en Jujuy que desarrolla productos propios, genera trabajo y busca llevar su producción a nuevos mercados.
Y hay una razón más para hacerlo. Porque detrás de cada vehículo que sale del taller de Oscar Solís hay una historia que va más allá de la fabricación.
“Nosotros no solamente fabricamos juguetes, fabricamos el recuerdo que le va a quedar a ese chiquito de haber compartido con su papá, su abuelo”.
La historia que comenzó con un tractor para un hijo hoy busca convertirse en una marca reconocida a nivel nacional e internacional. Y en ese camino, OSSO también representa una manera de entender la industria desde Jujuy.
“¿Qué es la industria argentina para vos?”, le preguntaron a Solís.
“Es la resiliencia en su máxima expresión. Tenemos 10 millones de obstáculos y aun así seguimos apostando a la industria argentina y a dar trabajo”, respondió.
Ahora, un like, un comentario o compartir el reel de OSSO Juguetes de Diseño puede ayudar a que este emprendimiento jujeño consiga un punto extra en una competencia nacional.
Puede parecer una acción pequeña, pero es una manera concreta de acompañar a una fábrica que empezó en el patio de una casa con un juguete y que hoy sueña con llevar sus productos y sus recuerdos mucho más lejos.
Porque, como dice Oscar Solís, OSSO no solo fabrica juguetes: fabrica el recuerdo que queda de compartir un momento con un papá o un abuelo. Una historia que nació en Jujuy y que hoy busca seguir creciendo hacia el país y el mundo.