SIACE: 89 años de Servicios de Comercio Exterior en Jujuy

En el mes del despachante de aduana, IN Jujuy trae la historia de Servicios Integrales Aduaneros y Comercio Exterior (SIACE), empresa familiar con casi un siglo de vida en Jujuy. Sus orígenes se remontan a la ciudad fronteriza de La Quiaca, en donde residió la familia Costa Bach, precursores en la provincia. 

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María Alejandra Costa Manero, es quien continuó con el negocio familiar junto a su esposo, Pablo Vargas Duran. “El fundador fue mi abuelo, Don Vicente Costa Bach, catalán que llega a La Quiaca, e instala su propio negocio “Almacenes Costa Bach”, aproximadamente en 1930”, contó Alejandra. “Él tenía sus tíos ya radicados en Jujuy y manejaban la “Casa Bach” que todavía existe en esa localidad”. 

Almacenes Costa Bach, en aquel tiempo, comenzó su actividad con la comercialización de productos primarios, “se operaba con Bolivia productos como grasas, harinas y cueros” detalló. “Entre lo más novedoso se compraba la hoja de coca destinada a la industria farmacéutica, que, en ese entonces estaba permitido en ese ámbito”. 

“En 1960 se suma mi papá, Vicente Costa Ibáñez, allí el negocio familiar empezó a llamarse Estudio Aduanero Costa Bach y Cia profundizó.  “Durante ese periodo, las actividades se concentran en importación y exportación, y tras el traslado de parte del negocio a capital, comienzan las operaciones de productos como el tabaco, azúcar y frutas, en tren desde la estación de Perico hacia Bolivia”. 

En San Salvador de Jujuy, sobre calle Belgrano, la empresa logra instalar su primer estudio de exportación, durante la década del 70’, con Vicente (hijo) a cargo. Tomaría el mando absoluto luego del fallecimiento de su padre en 1983. Alejandra contó “la oficina de La Quiaca permaneció abierta durante casi 80 años y luego cerró”.   

Entre el 70’ y finales del 90’, Estudio Aduanero Costa Bach y Cia interrumpió su actividad, “nosotros reabrimos en 1996; Pablo Vargas Duran, ya sumaba desde 1992, a la empresa como dependiente de despachante de aduana” detalló Alejandra. “Mi padre necesitaba con conocimientos en informática y Pablo era el indicado, él tenía una empresita que brindaba esos servicios”. 

Alejandra destacó las primeras operaciones con Chile logradas por Vicente “desde la aduana de Tucumán, exportamos carne vía aérea. Fue la primera operación realizada por mi papá en los 70’, para entonces atendíamos La Quiaca, Jujuy y Tucumán en forma simultánea”.  

“Durante 1997, aproximadamente, comencé a introducirme en el negocio”, relató. “Empecé a estudiar hasta obtener el Título de Agente de Transporte Aduanero, a raíz de una gran pérdida familiar; con Pablo nos acompañamos mucho y él también estudió”.

Con aires renovados, la empresa familiar adopta una nueva imagen que los acompañaría durante 10 años, Estudio Aduanero Costa Bach y Asociados. “Queríamos un formato más de estudio aduanero, apropiarnos más del negocio, e integrar a nuestras familias”, sostuvo. 

Años después empiezan a suceder grandes operaciones de importación “estábamos creciendo, es allí es cuando me centro en Jujuy” – explicó. “En la provincia atendíamos importaciones para quienes fueron durante mucho tiempo uno de nuestros más grandes clientes, Bucyrus International, empresa de servicios mineros; Pablo se ocupaba de Catamarca con la minería, y mi papá de la Cooperativas de Tabacaleros de Jujuy, en donde mi abuelo fundo un departamento de comercio exterior”. 

El comienzo de SIACE 

“La dinámica que nos dejaron años anteriores nos hizo ver que necesitábamos extender nuestro lugar físico para trabajar” y continuó: “Hicimos la primera gran inversión en un nuevo espacio dedicado a las importaciones en Senador Pérez (donde funcionamos actualmente) en paralelo al estudio de mi papá”.

“Con esa separación comenzamos a pensar en un nombre que nos sirva para posicionarnos y que dé continuidad a quienes vengan sin la carga del apellido”. Alejandra recordó con mucho afecto la colaboración de un amigo de la familia: “nos acompañó en nuestro tiempo difícil, él nos diseñó el logo de la empresa pensando en cada detalle, nuestros orígenes españoles (la cuadricula), los bloques (que corresponden a contenedores) y que perfilan hacia arriba, a donde queríamos llegar”. 

SIACE surge en el 2004, tiempo en donde Alejandra se recibió en Tecnicatura en Régimen Aduanero y Despachante de Aduana. Tras un periodo largo de trabajar desde su hogar, por la recuperación de su hijo Tomás, las iniciales de la empresa surgieron casi un juego de palabras implícito, que daría inicio a un nuevo ciclo.  

La “S”, siempre me recordaba a Sofía, luego decidimos incorporarlo por el signo matemático de integración; el “si” “ace” por un eslogan que conocimos hace años, de “si sabemos hacerlo”, aunque con la “h” oculta y con un significado que solo nosotros sabíamos; el resto encajo a la perfección ‘Servicios Integrales Aduaneros y Comercio Exterior’” .  

“El Broche de Oro”, la llegada del cannabis medicinal a Jujuy y el papel de SIACE.  

En enero de este año, surge una gran oportunidad para SIACE: importar semilla de cannabis para la empresa Cannava. “Cuando Gastón Morales, el presidente de Cannava nos llamó con Pablo nos entusiasmó y sorprendió la coincidencia que resultó en nuestras vidas” expresó Alejandra. “Ya sabíamos previamente de qué trataba el producto final, investigué mucho tiempo por la enfermedad que tengo y por la posibilidad de poder tratarla con cannabis, aunque hoy sé que no es compatible”. 

“Este fue un proyecto de mucho tiempo y rose porque es un tema que todavía tiene su resistencia y mala prensa” analizó. “vimos las posibilidades que teníamos de sacarlo adelante, pensando en que, si mi abuelo en sus tiempos pudo sacar de forma legal la hoja de coca para la industria farmacéutica, nosotros podíamos hacerlo en iguales condiciones”. 

Alejandra mencionó con nostalgia que “siempre hemos tenido la hermosa casualidad de que los grandes disparadores en nuestra empresa fueron más allá del crecimiento profesional”. Continuó “en resumen, nos introducimos de lleno al negocio tuvimos luego de nuestra pérdida; la imagen y logo, surge porque tuve que quedarme en casa con mi hijo durante mucho, y en el 2015 cuando comienzo con mi problema visual, empiezo a introducirme en el tema del cannabis”. 

“El éxito de esta última importación es el broche de oro, y lo logramos, aunque aún falta más; con esto cierro una etapa” anticipó la jujeña. “Proyecto continuar con la enseñanza, que es lo que más me gusta y por lo cual me dedique a ser maestra, mucho tiempo. Quiero aportar a la provincia en el campo del comercio exterior, con capacitación y asesoramiento”

Más allá de que ya hayamos importado las semillas, todavía queda la parte de laboratorio del cannabis, y en ese sentido ya hemos tenido experiencia con la importación de tecnología para laboratorios en Jujuy. 

“Estuve esperando algo que sea un motivo suficiente para retirarme definitivamente, si bien desde hace 4 años tengo la jubilación por discapacidad, continúe hasta ahora. Y con el cannabis creo que llego la hora de trabajar en un nuevo ciclo”.  

La familia siempre presente

Alejandra compartió las experiencias que significaron la convivencia entre su trabajo y la familia “mis hijos siempre estuvieron familiarizados con los nuestro, Tomás vio desde muy chico camiones inmensos, del tamaño de un edificio de tres pisos, y vacas que volaban en aviones por nuestras operaciones”. Entre risas contó “en la escuela relataba mucho sus experiencias, las maestras creían que era su imaginación, hasta que les mostrábamos fotos”. 

“En el 2011 mi hijo, ya en 5to año, decide quedarse con nosotros” siguió. tiene sus buenos años colaborando, más de cuatro años hasta el 2015, que en la provincia a nivel comercial hubo un freno que también nos afectó. Este año, Tomas volvió con SIACE

Sobre su hija mayor resaltó que “Tatiana vive hace ocho años fuera de la provincia y comenzó a ayudarnos desde la distancia a potenciar nuestra imagen y actualizarnos un poco con el uso de las redes”. 

Pablo y Tomás están en la parte operativa de SIACE, Alejandra por su parte encabeza la parte comercial.  “El plan en un futro es que mi marido se involucre más en lo que yo hago, y tomas continúe en la parte operativa, y así poder soltar la herencia familiar y dejarlas en sus manos”. 

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