Cibercrianza: ¿chupete tecnológico? 

(Por Romina Tarifa, licenciada en Psicopedagogía. Instituto de Protección y Ciudadanía Digital, Defensoría del Pueblo de Jujuy) La presencia de las pantallas es innegable, están y nos invitan a consumos más solitarios y privados, donde cada uno elige que quiere consumir según sus intereses. Internet es riesgoso y, a su vez, es productivo para el desarrollo de los chicos. 

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Al respecto, Roxana Morduchowicz (2019), doctora en Comunicación, expresó que la tecnología es principalmente comunicativa y que 7 de 10 adolescentes argentinos están todo el día conectados en más de una pantalla, los padres no deben alarmarse.


Los padres tienden a culpabilizar a las pantallas, los miedos son comprensibles porque reconocen las habilidades digitales que manejan los chicos y luchan por adaptarse a estos cambios, unos mejor adaptados que otros. Los chicos tienen conocimientos instrumentales pero no la mirada crítica de la realidad que poseen los adultos.

En la crianza, están muy presentes las pantallas digitales y, al mismo tiempo, reflejan ausencia de adultos de referencia y contención. Algunos padres utilizan la tecnología como chupete tecnológico, es decir, como el principal y más rápido recurso para calmar a los chicos cuando lloran, o bien para entretenerlos y poder ocuparse de sus actividades, siendo una decisión rápida y cómoda que asumen, esta práctica es promovida por la cultura digital que nos atraviesa a todos.

Volver a mirarnos

“Papá, escúchame con los ojos”, refleja como un niño le demanda atención, escucha y un vínculo visual a su padre, quién se encuentra atrapado en la pantalla digital del celular. Esta práctica se denomina “phubbing”  y significa “ningufoneo”. Es una práctica negativa del uso excesivo del celular, cada vez más frecuente, en la convivencia familiar. Se ignora repetidamente a otras personas por estar pendientes del celular provocando en los otros la misma respuesta.

La dinámica de internet nos atrapa, tenemos que ser activos conscientes para realizar los usos que realmente nos interesan y no navegar atrapados sin rumbo. Los chicos necesitan buen ejemplo del uso de las tecnologías. Liliana González, Licenciada en Psicopedagogía, propone “volver a mirarnos”, involucrarnos con los chicos a quienes tenemos que educar. Las miradas y la palabra construyen vínculos de confianza y de amor entre los padres y los chicos, mirarlos a los ojos construye subjetividad e identidad.

Cuando los chicos  carecen de vínculos con adultos de contención y se sienten en peligro difícilmente llegan a pedirles ayuda y tienden a escuchar más a sus pares y “amigos virtuales”, con quienes ellos se sientan escuchados, de ahí su vulnerabilidad frente a los peligros del anonimato en internet.

¿Qué tipo de padres somos?

La institución familia atraviesa crisis en los vínculos que establecen los padres con sus hijos, más allá de la existencia e interacción con las pantallas.

Alexandra Samuel, doctora en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard, llevo a cabo una investigación basado en 10.000 entrevistas a padres con hijos menores de 18 años, logro identificar y caracterizar a tres tipos de padres que crían a tres tipos de hijos.

Tipos de padres que crían tipos de hijos:

  • Mentores crían herederos digitales: Reconocen la importancia de aprender a convivir con las tecnologías a través de usos productivos y responsables. Apoyan y motivan a sus hijos en la interacción con las pantallas para que se conviertan en herederos digitales “ciudadanos digitales”.
  • Facilitadores crían huérfanos digitales: Asumen un rol pasivo permitiendo que los chicos asuman el rol de orientador, los dejan huérfanos digitales. Confiados por su manejo digital, se los deja solos sin orientación sobre los peligros en internet.
  • Limitadores crían exiliados: Demonizan las tecnologías depositando lo negativo en ellas, alejan a sus hijos de internet, se cree que prohibiendo sus usos los protegerán. La vida social, educativa y laboral está y estará vinculado a internet. 

Para Faro Digital el mito del nativo digital generó mucho daño porque se creyó y, se sigue creyendo, que los chicos nacen con habilidades adquiridas para manejar lo digital y que no necesitan orientación de los adultos.

Los chicos nacen rodeados de pantallas digitales y en su interacción cotidiana aprenden conocimientos instrumentales del manejo digital. Sin embargo, necesitan padres conectados que conozcan y compartan su vida en internet y les orienten en aprender habilidades digitales para navegar seguros. 

Tiempo con las pantallas

Los padres, por un lado, confían exageradamente en las tecnologías y, por otro lado, las demonizan adjudicándoles impacto negativo en la crianza de los chicos. El uso abusivo de las tecnologías es perjudicial generando baja tolerancia de la frustración, problemas de lenguaje, dificultad del sueño y otros.

En 2019, el Club de las Malas Madres y Movistar expresaron que el 62,5% de las madres controla el tiempo de uso de las tecnologías de sus hijos sin gestionar los contenidos que se consumen; por desconocimiento optan por limitar el tiempo y no organizar los contenidos.

Por su parte, Chicos Net reflexiona sobre el tiempo desde la valoración de la calidad de los contenidos, valora los tipos de actividades que se realizan en internet. Los chicos pueden realizar usos diversos y productivos para su creatividad, socialización y proceso de independización como sujetos.

La Asociación Americana de Pediatría (AAP) recomienda que hasta los 2 años no se contacten con las pantallas. De los 2 a 5 años, deben interactuar 2hs con contenidos adecuados  y verlos con sus padres. De 6 años en adelante, deben establecer normas de convivencia donde se explique qué, cuándo, cómo, con quiénes y para qué utilizar internet especificando tiempos y contenidos.

Los chicos deben aprender a comer sin pantallas y deben estar en espacios de circulación familiar para poder supervisar los usos sin invadir su privacidad, especialmente de los adolescentes. El uso de la tecnología no debe perjudicar la actividad física y el sueño.

Tenemos el desafío de mirar a los chicos involucrándonos con escucha activa y actuando como padres mentores que eduquen hijos herederos digitales “ciudadanos digitales”.

Recomendaciones

  • Contener su angustia sin la tecnología.
  • Crear normas de usos de internet
  • Ser ejemplo
  • Garantizar el sueño y actividad física
  • Explicar los peligros en internet
  • Seleccionar contenidos creativos


     

Romina Tarifa (RP 020106)

Licenciada en Psicopedagogía

Instituto de Protección y Ciudadanía Digital

Defensoría del Pueblo de Jujuy

(388-154327313)

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