Un productor de Yuto apuesta por pimientos morados (y amplía su oferta hacia mercados de todo el país)

José Luis Checa incorporó una variedad de alto valor agregado que ya comercializa a nivel nacional. Mientras impulsa la innovación, advierte sobre el impacto de las lluvias y el aumento de costos en la producción.

Mientras la horticultura enfrenta una campaña marcada por las lluvias y el aumento de los costos de producción, el productor jujeño José Luis Checa decidió apostar por la innovación. Desde Yuto, incorporó el cultivo de pimientos morados, una variedad poco habitual en Argentina con la que busca diferenciar su oferta y conquistar nuevos mercados.

"Uno siempre trata de incursionar en cosas nuevas y en productos nuevos porque la verdad es que al consumidor le resulta grato encontrarse con una oferta llamativa. Siempre estamos aportando algo nuevo. Este año, la novedad fueron los pimientos o morrones morados, que tienen una aceptación visual tremenda", destacó Checa.

El productor explicó que el principal atractivo de esta variedad es su color violeta intenso, mientras que su sabor es similar al de los morrones tradicionales. "El sabor es un poco más suave que el del verde y parecido al rojo. Pero, sobre todo, lo que llama la atención es el color, es muy bonito", señaló.

Para producirlos utiliza semillas importadas, ya que todavía se trata de un cultivo poco difundido en el país. "Hay distintas empresas que las ofrecen. Algunos son más violetas y otros menos. El que tenemos nosotros es bien violeta. También producimos amarillo, un año probamos con el anaranjado, pero no tuvo tanta aceptación", comentó.

Aunque este tipo de pimiento es habitual en países de Asia y también se cultiva en mercados como España, China y Estados Unidos, en Argentina todavía representa un producto diferencial. Según explicó Checa, actualmente ya llega a distintos puntos del país.

"Es más caro que un pimiento tradicional, pero es muy llamativo. Quizás dentro de un tiempo sea un pimiento más de la góndola, pero hoy sigue siendo una novedad. Ya estamos llegando con pimientos violetas a todo el país", afirmó.

El productor también reveló que continúa explorando nuevos nichos de mercado. Una de las últimas experiencias fue una prueba piloto con carambola, una fruta exótica de forma estrellada.

"Enviamos las primeras bandejas al mercado y fueron un furor, aunque eran pocas. Más que para comerla, muchas personas la usan para decorar mesas o platos. Siempre estamos buscando cosas distintas; si no innováramos, todos produciríamos lo mismo", afirmó.

Un año desafiante para la horticultura

Además de apostar por nuevos productos, Checa advirtió que la actual campaña hortícola atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años debido a las condiciones climáticas. "Está siendo un año complejo desde lo climático. El frío llegó muy temprano, mayo fue mucho más frío que junio, cuando normalmente ocurre al revés. Además, junio fue históricamente lluvioso. Nunca habíamos tenido un junio con tanta lluvia", afirmó.

Las precipitaciones afectaron especialmente al tomate, provocando pérdidas de calidad y valor comercial en una de las principales producciones de la región. "Un tomate manchado no tiene salida en el mercado. Pasó de valer buena plata a no valer prácticamente nada. Eso dejó a muchos productores con serios problemas", lamentó.

A este escenario se suman el incremento de los costos de producción y una demanda todavía moderada. "Estoy un poco preocupado. Los insumos están caros y, sobre todo, la mano de obra aumentó mucho durante el último año, lo que hace más difíciles los costos", sostuvo.

Pese a ese contexto, destacó que durante el invierno el norte argentino se convierte en uno de los principales proveedores de frutas y hortalizas del país. Desde Yuto, además de tomates, pimientos, berenjenas, pepinos y chauchas, también produce bananas, mangos, paltas y pitahayas, cultivos cuya demanda continúa en crecimiento.

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