En medio del avance del proceso licitatorio de la Zona Franca de La Quiaca, el diputado provincial del PJ, Rubén Armando Rivarola, apoyó la iniciativa como herramienta de crecimiento, aunque planteó la necesidad de incorporar un esquema que priorice a las empresas locales para maximizar el impacto económico en Jujuy.
El legislador consideró que el proyecto representa una oportunidad estratégica para dinamizar el comercio de frontera, atraer inversiones y generar empleo, pero remarcó que el beneficio debe quedar en la provincia.
"El proyecto de la Zona Franca de La Quiaca abre una posibilidad concreta de desarrollo económico, innovación logística y generación de empleo para miles de jujeños. Es un paso estratégico que puede transformar a La Quiaca en un verdadero polo comercial de frontera y fortalecer el perfil productivo de Jujuy", aseguró.
Sin embargo, advirtió que la estructura de adjudicación debe contemplar herramientas que permitan competir a los actores locales frente a grandes grupos con mayor capacidad financiera.
"Ese avance debe estar acompañado de una mirada profundamente localista. No podemos permitir que esta oportunidad quede exclusivamente en manos de grandes empresas de afuera, con espaldas financieras enormes, que terminan ocupando todos los espacios y dejando en desigualdad de condiciones a nuestros emprendedores. Si no se establece un régimen especial que incentive y priorice la participación de empresas jujeñas, los beneficios económicos no se van a derramar en nuestra comunidad".
En esa línea, Rivarola propuso la creación de incentivos específicos y facilidades de acceso a lotes dentro del predio.
"Es fundamental generar un esquema de incentivos, facilidades de acceso a lotes y herramientas de financiamiento para que surjan también nuevos importadores jujeños, verdaderos empresarios jujeños que se beneficien de las políticas estatales capaces de generar trabajo genuino desde Jujuy y para los jujeños", agregó.
El punto central de su planteo fue la asignación de un cupo mínimo de tierras para emprendimientos locales, como mecanismo de equilibrio en la futura estructura comercial.
"La Zona Franca no puede convertirse en un enclave para capitales externos; debe ser una plataforma de crecimiento para nuestros comerciantes, productores y pequeñas y medianas empresas. Necesitamos que por lo menos el 20% de esa tierras sean vendidas o reservadas para la compra de las empresas jujeñas. Sino todo esfuerzo de los jujeños es inútil, siempre se lo quedan los de afuera", explicó.
Finalmente, el legislador remarcó la necesidad de que la política de atracción de inversiones contemple criterios de desarrollo territorial.
"El desarrollo no es solo atraer inversión: es garantizar igualdad de oportunidades. Y esa es la responsabilidad que tenemos como dirigentes: que cada avance estructural tenga como prioridad a nuestra gente", sentenció Rivarola.
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