Bodega Dupont: los pioneros vitivinicultores de Jujuy

En noviembre, el equipo de IN Jujuy asistió a la Feria del Vino en la capital jujeña. Allí Amelia Janco, una de las dueñas de la Bodega Dupont, compartió la historia de su empresa con 16 años de historia. 

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La bodega y viñedo Dupont están situados en pleno corazón de la Quebrada, a la altura del paraje San Pedrito, a 2500 m.s.n.m en Maimará - departamento de Tilcara- . Dicha elevación distingue el nombre de sus productos a “vinos de extrema altura”. 

“Es una bodega familiar, la iniciamos con mi marido, Fernando Dupont” comenzó Amelia. “Desde el principio él se enamoró de la planta, del lugar, y del terroir. Con la bodega ha demostrado que Jujuy es productora de vino, más allá de las tradicionales actividades productivas de nuestro territorio, y que hay que animarse. La tierra te elige, te da pero también te pide que inviertas en ella”.

“Desde el 2003, experimentamos en vinos” relató Amelia. “Hoy ya podemos hablar de vinos – diferenciándolo de solo una actividad primaria –  Jujuy está creciendo y este producto lo ha llevado mostrarse a nivel nacional e internacional”. 

“Con la llegada del turismo en la quebrada, hoy, hay un punto más para visitar que son las bodegas en donde se fabrican los vinos de “extrema altura”, como los llamamos y los llaman”, sostuvo Amelia.

El jujeño ya “reconoce” los vinos Dupont. En este sentido aclaró: “hacemos poca cantidad, 30 mil botellas. Tenemos 5 etiquetas en nuestras creaciones: Punta Coral; Pasacana; Rosa de Maimará; Sikuris”. 

Y especificó que “los nombres están muy arraigados y tuvimos mucha suerte, porque al ser pioneros pudimos elegirlos y lograr que al nombrarlo sea como estar y representar un lugar de la quebrada de Humahuaca. Estás en Jujuy, es un símbolo”. 

Para los que recién se inician en el mundo de los vinos, le preguntamos a Amelia por dónde empezar: “en nuestra bodega se puede comenzar por un varietal, para saber la cepa y diferenciar. Se puede arrancar por un Syrah, que es nacido en la quebrada y diferente a todas las otras bodegas (cada una tiene sus concepciones, resultados y experiencias diferentes)”. 

“No hay que pensar en el tiempo, ni antes y después” reflexionó, y agregó:“Una empresa privada familiar tiene que invertir, el año no importa... si tenés un capital y ganas, hacelo; pero sin esperar qué va a suceder, hablando en términos económicos y políticos”. 

Continuó diciendo que “pase lo que pase hay que seguir trabajando. Somos una familia de trabajo y nuestro equipo también: nos levantamos todos los días a las 7 de la mañana sin medir ni pensar en lo político. Invertir en bodegas es invertir en la provincia. Nos vaya bien o mal, hay que pensar que hay un equipo que vive de ella”. 

“Hoy nos acompaña un equipo increíble, enólogo, encargado de bodega, agrónomo, un grupo de personas con manos en la tierra, y más. Se logró con mucho esfuerzo y trabajo” finalizó Amelia

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