El sector de la construcción en Jujuy atraviesa un escenario de menor actividad en obras privadas, una situación que comienza a generar preocupación entre empresas, proveedores y comercios vinculados al rubro. Desde la Cámara de la Construcción local advierten que la desaceleración de la demanda impacta en toda la cadena económica ligada a la actividad.
El presidente de la Cámara de la Construcción de Jujuy, Nicolás Benicio, explicó que el comienzo de este año mantiene la misma tendencia que se observó en los últimos meses del año pasado, marcada por una reducción en las inversiones destinadas a nuevas obras o mejoras en viviendas.
“La inflación ha bajado notablemente y ya no es el gran problema, pero el problema hoy es la baja de la demanda”, sostuvo.
Menos refacciones y ampliaciones en viviendas
Uno de los indicadores que refleja la desaceleración del sector es la disminución de trabajos vinculados a refacciones y ampliaciones en viviendas particulares. Según Benicio, cada vez son menos las familias que deciden destinar recursos a este tipo de proyectos.
“Hoy cuesta mucho que una persona amplíe la casa o haga arreglos. Lo último que hace una familia es pintar la casa; primero techa, hace una pared o coloca una puerta o ventana, pero deja otras cosas para más adelante”, explicó.
Este comportamiento, remarcó, se traduce en una menor cantidad de trabajos vinculados al consumidor final, lo que impacta en distintos rubros de la actividad constructiva.
Impacto en comercios y proveedores
La caída en la demanda no solo afecta a las empresas constructoras, sino también a los comercios y proveedores de insumos para la construcción, que comenzaron a registrar una disminución en las ventas de materiales.
“Hay menos consumo en general. La plaza está seca, no hay plata en la calle y eso lo empezamos a notar en todos los rubros”, afirmó el dirigente empresarial.
En ese sentido, señaló que varios proveedores del sector también manifestaron su preocupación por la falta de movimiento en la venta de materiales destinados a obras y refacciones, lo que evidencia el enfriamiento de la actividad.
Construir cuesta más que comprar una vivienda usada
Otro factor que incide en la caída de proyectos privados es el alto costo de construir, que actualmente supera en muchos casos el valor de las propiedades usadas disponibles en el mercado.
Benicio explicó que esta diferencia lleva a que muchas personas opten por adquirir viviendas ya construidas en lugar de iniciar una obra desde cero.
“Hoy si alguien tiene dinero y se pregunta qué conviene, si construir o comprar, conviene comprar usado. El costo de los materiales y de la mano de obra quedó muy alto respecto al precio de las propiedades usadas”, señaló.
De acuerdo con el referente del sector, esta situación provoca que varios proyectos inmobiliarios permanezcan en pausa, a la espera de un escenario económico que permita reactivar la inversión en nuevas construcciones.
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