El acuerdo, alcanzado a fines de febrero, establece un incremento del 35% respecto de la campaña anterior, llevando el valor de la clase máxima a $5.139,45 por kilo. Para los productores, la definición temprana del precio no es un dato menor: permite ordenar la comercialización y planificar financieramente la campaña.
Una campaña que entra en su tramo final
La definición llega cuando la campaña ya avanza hacia su etapa final de comercialización. En Jujuy, el acopio alcanza actualmente 26 millones de kilos, con un precio promedio diario cercano a $4.269 por kilo.
Además del valor acordado, uno de los puntos centrales de la negociación fue mejorar los tiempos de pago por parte de la industria, un aspecto que había generado tensiones durante la campaña anterior.
Otro punto relevante fue agilizar el retiro del tabaco desde las fincas, un factor logístico que impacta directamente en la calidad del producto y en la eficiencia de la cadena comercial.
Competencia global: Brasil lidera, África acelera
Mientras el sector ordena su mercado interno, el verdadero desafío se encuentra en el escenario internacional.
Brasil continúa siendo el principal jugador del negocio, con una producción anual cercana a 660 millones de kilos, muy por encima de Argentina, que se ubica en un rango de 110 a 115 millones de kilos anuales.
Sin embargo, la competencia global ya no se define únicamente por volumen. A la presión brasileña se suma el crecimiento sostenido de países africanos como Zimbabue, Malawi y Tanzania, donde los gobiernos impulsan activamente la expansión de la producción tabacalera.
Costos altos y presión fiscal: el desafío argentino
En este contexto global cada vez más competitivo, el principal problema para el productor argentino continúa siendo la estructura de costos.
Energía, combustibles, fertilizantes, agroquímicos y mano de obra conforman una matriz de gastos que presiona sobre la rentabilidad del sector. A esto se suma la carga tributaria en distintos niveles del Estado, un factor que incide directamente en la competitividad frente a otros países productores.
Un acuerdo que ordena el presente
El acuerdo de precios permite ordenar la campaña y aportar previsibilidad en el corto plazo, algo fundamental para una actividad que genera miles de empleos en el norte argentino.
Sin embargo, el desafío hacia adelante parece cada vez más claro: competir en un mercado global con costos locales elevados y con nuevos actores que avanzan rápidamente en volumen y eficiencia.
En ese escenario, la discusión sobre productividad, logística, estructura impositiva y políticas sectoriales aparece como el próximo capítulo para una cadena productiva que continúa siendo estratégica para las economías regionales del NOA.
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